
A las 23:00 del domingo, el milagro se hacía realidad. El Real Madrid se proclamaba campeón de Liga, tras haber protagonizado otra agónica remontada contra el Mallorca, pasando de ir perdiendo 0-1 (y perdiendo la Liga) a ganar 3-1 y lograr su trigésimo título liguero. En el Bernabéu estallaba la euforia de más de 80.000 espectadores, y en San Blás estallábamos los fieles madridistas reunidos para ver la hazaña. Era la hora de celebrar el título conseguido con corage, trabajo, corazón y fe. Sobre todo fe.
Porque hace dos meses nadie daba un duro por este Madrid, que jugaba un fútbol peor que el de patio de colegio, que tenía un entrenador enrolado en sus propias ideas, tan torpe como cabezón. Beckham en la grada, Reyes desterrado, Emerson paseando su mal estado por el césped… Parecía difícil hasta lograr la clasificación para Europa, vía Champions.
Pero todo da un giro el 10 de Mayo, cuando el Real Madrid empata a 3 contra el hasta entonces todopoderoso Barça, en un partido que mereció ganar, si no fuera porque Messi estaba inspirado, sin necesidad de marcar goles con la mano. Desde aquel día, los jugadores se conjuran con el único propósito de llegar al 17 de Junio como campeones de Liga. Se funda la llamda Cofradía del Clavo Ardiendo, en la que nadie cree, y que acaba llevando al Madrid a Cibeles. Increíble, pero cierto, el Real Madrid del jogo morto ganaba al jogo bonito culé.
Pero esque el Madrid ha dado una lección. Por encima del debate sobre si es merecedor de esta Liga o no, queda su orgullo, su casta, su coraje y su forma de afrontar los 11 últimos partidos de Liga, no dando nada por perdido hasta el último segundo de juego, remontando siempre río arriba, luchando contra árbitros, federaciones y amiguismos que no han sido sino trabas, y demostrando que son el mejor equipo, por encima de individualidades que solo dañan y emponzoñan los vestuarios.
Así que enhorabuena a mi Madrid campeón, y enhorabuena a todos los que habeis seguido esta Liga, con sus partidos infumables, solo para ver el día que acabara con la sequía merengue, el día que se retomara el camino a Cibeles (o al rodeo, según la ciudad). Ese día llegó, y estuvimos para vivirlo…
Quedará para el recuerdo las tardes de Domingo en mi casa o en un bar, acompañados siempre de cerveza, palomitas y fe, mucha fe en el Real Madrid, que al final se ha visto premiada. Gracias